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Nuestro proyecto musical para este año 2010 orbita principalmente alrededor de una propuesta de repertorio que llevábamos ya varios años deseando acometer. Se trata de adentrarnos en un área musical que hasta ahora habíamos tocado sólo tangencialmente: la música barroca y el clasicismo temprano.
En la primera vamos a entrar de la mano de uno de los grandes Maestros de la música coral de todos los tiempos, Antonio Vivaldi, y lo vamos a hacer con una de sus obras más emblemáticas: el Gloria RV 589.
Vivaldi compuso tres Glorias distintos, todos ellos durante las épocas en las que el compositor ostentó el cargo de Maestro de Violines del Ospedale della Pietà, un orfanato situado en la ciudad de Venecia. Sin embargo, de estas tres composiciones, se conservan dos, y la que ha alcanzado una mayor relevancia con el paso del tiempo es el que nos ocupa, el RV 589, hasta el punto de ser conocido simplemente como el Gloria de Vivaldi. El texto está sacado literalmente de la liturgia católica de la misa, por lo que cabría preguntarse si originalmente formaba parte de un conjunto mayor que englobara la misa completa (es decir, Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei). Por desgracia, si era así, el resto de los números no se han conservado. No obstante, esta posibilidad tiene cada vez menos defensores, ya que parece que el Gloria, así como otras composiciones corales del autor; fue concebido desde un punto de vista concertístico y educativo, más que litúrgico.
Vivaldi componía estas obras para ser interpretadas por las propias alumnas del Ospedale, lo que explica el inusual formato de las mismas. Por ejemplo, el Gloria tiene varios pasajes de solistas femeninas, pero no masculinos.
El Gloria es de sobra conocido por cualquier aficionado a la música, ya que desde principios del siglo XX son innumerables las versiones e interpretaciones que de él se han hecho por las más afamadas orquestas. En Bona Cantica, no obstante, no queremos hacer una versión más de la partitura, sino acercarnos en lo posible al sonido de la que debió ser la interpretación original de la obra hace más de 250 años.
Para ello, el conjunto instrumental que vamos a utilizar se ha reducido a un pequeño grupo de cámara, constituido por un cuarteto de cuerda (dos violines, viola, violoncello), clave, trompeta barroca y oboe. Esto, unido al tamaño del coro (no más de 35 coralistas en concierto) nos va a permitir descubrir un nuevo sonido del Gloria, más intimista y fiel al original.
Antonio Vivaldi alcanzó en vida una considerable reputación como compositor y, sobre todo, como violinista. Sin embargo, la mayoría de sus obras sacras fueron concebidas para ser interpretadas en entornos muy concretos, lo que impidió que alcanzaran apenas difusión fuera de ellos. De hecho, obras maestras como el Gloria RV 589, su famoso Dixit Dominus o su Magnificat cayeron en el olvido a la muerte del artista.
No fue hasta principios del siglo XX cuando sus obras fueron redescubiertas y de nuevo cantadas tras más de 200 años de silencio. Por esta razón no podría haber mejor «compañero» de programa para la segunda parte de este concierto: el reestreno mundial de varias obras del compositor Diego Pérez del Camino, también tras más de dos siglos sin ser interpretadas.
Hemos querido elegir a este compositor no sólo por la innegable calidad de sus trabajos, sino por la cercanía de las circunstancias de su vida y obra. Diego Pérez del Camino fue Maestro de Capilla en Santo Domingo de la Calzada, Calahorra y Briones, y de los archivos de ambas catedrales es de donde han sido rescatadas estas partituras.
Cumplimos así con la doble aspiración de contribuir a las celebraciones del Año Santo y del Año Jacobeo y de mostrar parte del riquísimo patrimonio coral que se atesora en La Rioja y que durante años ha estado inexplicablemente desatendido.
No hay datos biográficos precisos de este maestro antes de 1760. Parece ser que era originario de tierras burgalesas y que en ellas estudió bajo la dirección de Francisco Hernández Illana. En 1763 pasa a ocupar la plaza de Maestro de Capilla en la catedral calceatense.
Permanecerá Pérez del Camino en este puesto hasta 1777, año en que, tras un largo y complicado pleito por la posesión de la plaza, se le otorga la prebenda de Maestro de Capilla de la Catedral de Calahorra, merced ésta a la que el maestro aspiraba por estar dotada de una mejor remuneración económica. Allí vivió hasta el día de su fallecimiento, acaecido en 1796. Parece ser que durante este periodo de su vida el compositor simultaneará su actividad en Calahorra con trabajos para la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Briones.
El legado que se conserva de este músico en tierras riojanas asciende a un total de 413 obras, sin contar otras de dudosa autoría. Concretamente, se conservan 118 obras en el archivo de la Catedral de Santo Domingo, 14 obras en Briones, y 281 partituras más en Calahorra.
Tres son los ejemplos que hemos elegido para ilustrar la extensa obra de este autor:
Dixit Dominus, motete a ocho (1771). Esta es probablemente la obra más efectista del catálogo. Está estructurada en dos secciones distintas, escrita cada una para un coro a cuatro voces mixtas, y que se han de interpretar simultáneamente. El hacerlo produce interesantes juegos de sonido que simulan el eco en algunos pasajes.
Magníficat a cinco (1772). Esta es la obra más extensa de las tres que vamos a interpretar. El magníficat es un género de música polifónica vocal religiosa, similar a la cantata, pero basado en el pasaje bíblico del Evangelio de Lucas 1:46-55, que comienza «Magnificat anima mea Dominum» y que no pertenece al año litúrgico. Era interpretado antes de las misas en festividades religiosas extraordinarias.
Tonadilla nueva (Villancico a los Reyes, 1771). No debe confundirnos la denominación de esta obra, pues en el pasado los villancicos no trataban necesariamente temáticas navideñas. En el siglo XVIII todas las capillas musicales de España y de Latinoamérica tuvieron su repertorio de villancicos (obras religiosas en lengua vernácula) para las fiestas más importantes del año católico.
Con estas tres interpretaciones, Bona Cantica hace honor a uno de los objetivos para los que nació: promover el conocimiento y el gusto por la música coral en La Rioja. Y lo hace rescatando el patrimonio cultural que tiene nuestra región, que muchas veces permanece injustamente ignorado. |